mini biografia Jorge Andrade |
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Es una costumbre en la comunidad internetiana (¿internetera?) publicar una página personal con datos biográficos del autor. Para seguir con las convenciones aquí presento un resumen de mi paso por este planeta hasta el momento. Gracias por visitar mi página. Yo nací en Quito, Ecuador, en 1965. Mi nombre completo es Jorge Oswaldo Andrade Tapia. Aunque ya no estoy casado, fruto de mi primer matrimonio tengo dos hijos muy bonitos (se parecen mucho al papá dicen las malas lenguas) que se llaman Brandon Antonio y Dylan Felipe. Crecí en uno de los barrios más tradicionales de Quito, el barrio de la Tola. El barrio de la Tola está construido en las laderas del Itchimbía, un pequeño montículo desde cuya cima se puede admirar todo el centro histórico. Quizá por tener a la ciudad siempre a mis pies nació en mí una pasión por el Quito viejo. Por las calles de mi niñez solo era permitido jugar fútbol con una pelota de plástico. El escaso tráfico de la zona debía detenerse para admirar nuestros malabares de principiantes. Yo solo era titular en los juegos de canicas, porque mis piernas flacas no podían competir con la velocidad de los otros muchahos. Aunque a veces jugaba de arquero, nunca fui muy dedicado al deporte. Muy temprano en mi niñez me interesaron mas los libros. Crecí entre los cuentos de la Mariangula, del Cura sin cabeza, del Duende, de la Viuda negra, y de la Caja Ronca que nos contábamos a la luz de una vela, debajo de un árbol, en el patio trasero de la casa de don Papi. Esa casa guarda para mí cierto misterio que nunca logro descifrar. Quizá será la curiosa mezcla de gente que deambulaba su pesada existencia en los cinco patios de la casa. Allí vivíamos apiladas 10 o más familias, unas más numerosas que otras, pero todas igualmente solidarias en la pobreza. A veces recuerdo con nostalgia la televisión en blanco y negro en la casa de la única vecina que tenía una TV, doña Blanca, quien con mucha generosidad nos dejaba ver películas desde la ventana de su apartamento - a veces incluso levantaba un poco el volumen de su receptor para que pudiésemos oír afuera. Allí conocí por vez primera a Drácula y al Hombre Lobo. En ese mismo aparato y junto con todos los vecinos fui testigo presencial del día en que el hombre pisó la luna por primera vez. Como todo buen toleño asistí a la Escuela Primaria Experimental Eloy Alfaro. Nosotros eramos los conejillos de indias en los que se experimentaba absurdas ideas. Un año tuvimos que asistir a clases un mes en las mañanas y un mes en las tardes. Eramos matutinos y vespertinos de acuerdo al mes en que se nos preguntaba. Yo estuve en la calle Guayaquil, de Quito, cuando un desfile militar anunciaba a gritos que se había descubierto el oro negro en nuestra amazonía. Incluso conseguí que un soldado remojara mi pañuelo blanco con petróleo para ver lo que se sentía tenerlo entre mis manos. ¿Qué habrá sido de mi pañuelo ennegrecido con el oro que después habrían de apropiarse para su propio beneficio los dictadores militares? Mis estudios secundarios los realicé en el Colegio Militar Eloy Alfaro. Si decidiera escribir un libro sobre mi vida, arrancaría estas páginas tristes, para ver si consigo desterrar estos años de mi memoria. Los únicos buenos recuerdos de esos años de represión espiritual y física son las vacaciones de verano y el día en que me gradué de bachiller, porque sabía que ya nunca pisaría esos patios donde había desperdiciado seis años de mi corta existencia. En la Pontificia Universidad Católica del Ecuador estudié Derecho por un par de años, pero los polvorientos códigos legales no estaban en mi destino. Me lo dijo una gitana a quien conocí un poco más tarde. Allí, curiosamente, conocí a Marx y desconocí a Dios. Hice muchos buenos amigos que como todos los buenos amigos un buen día tomaron su camino para dejarme preguntando qué habrá sido de ellos. También me enamoré por vez primera. A ella se lo pude decir finalmente 5 años después, y ella me lo creyó. Sin embargo, su camino era paralelo al mío y aunque a la distancia parecerían encontrarse, eso nunca sucedería. Luego pasé al departamento de Letras en donde permanecí por 1 año y medio. Esos son los mejores años de mi vida estudiantil. Allí conocí a la susodicha gitana que pasó por mi vida como una estrella fugaz, deslumbrante e inalcanzable. Hice nuevos amigos con quienes inspirados por una jaba de cerveza Pilsener hablábamos de poesía y vivíamos una bohemia literaria muy especial. Eran los tiempos en que salía a la calle a gritar "Yanquis go home" y terminé, por seguir a mi primera esposa, en el "home de los Yanquis". También trabajé por un tiempo en Diario Hoy, de Quito, donde me entró un gusto todavía insatisfecho por el periodismo. Hice también muchos amigos, quienes por su dedicación a la prensa y a la bohemia nunca escriben cartas. Me gusta mucho el fútbol y soy hincha del Aucas, un equipo popular en mi ciudad, Quito. Nunca hemos ganado un solo campeonato nacional, ni siquiera un vicecampeonato, lo máximo que hemos obtenido es un tercer puesto. Sin embargo, la sufrida hinchada del equipo oriental todavía sigue con esperanzas al equipo domingo a domingo. Juego también tenis, tenis de mesa, ajedrez, billa y billar. Si es que hay oportunidad también me gusta jugar un ecuavoley y un partido de indor, al final de los cuales siempre debe existir una cerveza helada para calmar la sed, y, de ser posible, unos cebiches para recuperar las energías. Cuando llegué a los Estados Unidos, estudié comunicaciones y español en la Universidad de Boise. Allí obtuve un Bachelors degree (licenciatura) en julio de 1995. Viví un tiempo en Albuquerque, Nuevo México. Asisti a la Universidad de Nuevo México, donde obtuve una maestría en literatura en español. Ahora vivo en California, donde ando dedicado a las computadoras, tratando de aprender programación y ganar un poco de dinero. Mi pasión en la vida sin embargo son todavía el cine y la literatura, especialmente latinoamericanos. Actualmente vivo en Palo Alto con mi novia, María del Carmen, y su hija Danielita. Con María del Carmen hemos recorrido un camino un poco largo que empezó hace unos doce años cuando fuimos compañeros de estudios en la Católica de Quito. Aunque tuvimos la oportunidad entonces, quizá por mi timidez, no formamos una pareja. Nuestros destinos se separaron en diferentes direcciones para volverse a encontrar más tarde, todavía con la misma pasión por la vida y la justicia social. A veces me gusta sentarme y escribir unas cuantas líneas sobre algún recuerdo o sentimiento que ha estado rondando mi cabeza y necesita una puerta de salida. Hay gente que lee esas lineas y a veces hasta les gusta. Quizá con el tiempo reúna el valor suficiente para publicar esos versos antes que los consuma el olvido. ¿Quisiera comunicarse conmigo? Dirección electrónica: jorgea@bigfoot.com |
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Esta es mi foto, sacada directamente de mi green card, por si la migra decide aparecer por acá ... ¿No muy fotogénico no? Así es la vida... Nota: un dia de estos debo actualizar la pagina con una foto mas reciente ... un dia de estos ... |
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